“Los reos se deben llevar al pelotón y fusilarlos”

La brutal ejecución de Joseph Rudolph Wood en la prisión en Florence duró casi dos horas en un procedimiento generalmente caracterizado como “humano”.

No hay manera humanitaria de matar a alguien y los últimos días de la vida de este hombre de 55 años se convirtió en una montaña rusa ya que sus abogados trataron — literalmente hasta el último respiro — de salvarle la vida.

Sus abogados argumentaron ante el Tribunal Supremo de la nación que Arizona violó sus derechos constitucionales por no revelar los proveedores de la droga que estaba destinada a matarlo.

El estado ganó al no revelar de donde proviene la droga, y como forma de presagio Woods duró dos horas agonizando cuando se supone que la manera humana de la inyección letal es matar al reo en unos 10 minutos.

No cabe duda que mi colega EJ Montini del Arizona Republic le pegó al clavo. Las ejecuciones deben ser por fusilamiento y en público.

Montini se refería al juez federal del Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones en San Francisco quien hizo dicho argumento.

El magistrado Alex Kozinski estaba furioso con el tribunal por haberle dado luz verde a la ejecución de Wood, quien fue encontrado culpable de matar a su novia Debra Dietz y el padre de ésta, Eugene Dietz, en un taller mecánico en Tucson en 1989.

El juez argumentó en parte que las drogas es un método solo para disfrazar la brutalidad de las ejecuciones dando la apariencia de muerte serena y tranquila —tal y como la pudiésemos experimentar cualquiera de nosotros en nuestros momentos finales.

“Las ejecuciones en realidad son brutales, eventos salvajes y nada de lo que trate el estado puede enmascarar ese hecho”, argumentó el magistrado.

Y por lo tanto, dijo el ministro de la corte, los reos se deben llevar al pelotón y fusilarlos. Ocho o 10 balazos disparados cerca pueden causar muerte instantánea. Y si, “los fusilamientos son sangrientos pero si estamos dispuestos a ejecutar a personas, entonces no tenemos que esconder el derramamiento de sangre”, escribió el juez.

Qué opinión más acertada.

El propósito de la pena de muerte es dar una escarmienta a la sociedad y enviar un mensaje para evitar la criminalidad. Entonces, el juez tiene razón. La sociedad tiene que tener la valentía de mirar los fusilamientos barbáricos como en los tiempos medievales.

Leave A Reply