México combate obesidad cobrando más por refrescos

Los mexicanos empezarán el año nuevo pagando un poco más por refrescos, gaseosas o sodas como se conocen en distintos lugares.

El nuevo impuesto nacional a los refrescos será de un peso per litro o casi el 10 porciento del costo total. Mis compatriotas también tendrán que desembolsar un 8 porciento más al comprar comida rápida. México es uno de los países con los índices más altos de obesidad en el planeta.

El propósito del nuevo impuesto es parte de un esfuerzo por reducir la obesidad que azota al país, según un articulo del diario The New York Times. La iniciativa surgió por una alianza de unas 22 agencias no gubernamentales quienes cabildearon a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, una agencia del gobierno mexicano encargada de evaluar impuestos.

Se estima que en México una persona toma aproximadamente 40 galones de refrescos al año los cuales están ligados a la obesidad y a la diabetes.

Se aplaude el esfuerzo por reducir el creciente número de gente obesa. Además, los refrescos son un lujo innecesario en un país donde la atención médica de calidad no está al alcance de todos.

Pero dudo mucho que la gente vaya a dejar de tomar los refrescos solo por que les costarán un poco más. Desafortunadamente el consumo de sodas gaseosas están ligadas también a una dieta pobre nutricionalmente hablando. Estas personas seguramente son las mismas que regularmente consumen comida chatarra, platillos altos en calorías y kilos de tortillas al día.

Aunque elogiamos esta medida arancelaria como parte de la política pública para comenzar a solucionar la epidemia de obesidad y arrestar del desarrollo de la diabetes ¿no sería mejor una campaña agresiva de nutrición y a la vez mejorar el acceso a la educación en general para que la gente mejore sus opciones financieras?

La reducción a largo plazo del consumo de la comida chatarra y los refrescos se verá más consolidada si estos nuevos ingresos por concepto de los impuestos se utilizan sistemáticamente en los rubros de la educación y salud. Esperemos que estos fondos nuevos no se desvíen a otras áreas, de ser así se estaría solamente “multando” a los pobres por consumir comida chatarra.